UPN EN LA ASAMBLEA NACIONAL DE NICARAGUA
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Los antecedentes históricos de su fundación forman parte de nuestra historia nacional ante las disposiciones del régimen gobernante por restringir la libertad de expresión, de prensa y de información a través del Código de Radio y Televisión, creado el tres de agosto de 1960, la Ley Marcial que implanta una censura de prensa, el 27 de Diciembre de 1974 y la Ley de Libelo, también llamada ley mordaza y ley de atraco, vigente el dos de Junio de 1974. Esta consistía en las reformas del Código Penal del ocho de
diciembre de 1891, donde se modifican los capítulos sobre injurias y calumnias y delitos de emisión y difusión del pensamiento.
El periodismo nacional responde con una campaña radical enfrentando multas y cierres de radioperiódicos, crea el comité pro libertad de expresión que es respaldado por la Iglesia Católica, la población y la dirigencia estudiantil universitaria. El 10 de enero 78 es asesinado el Dr. Pedro Joaquín Chamorro y en su sepelio el 12 de enero el pueblo se enfrenta a la Guardia Nacional en las inmediaciones del Cementerio General.
Organizaciones gremiales, sindicales, empresariales y una coalición de partidos políticos resuelven presentar un sólo frente de lucha en una huelga general de brazos caídos el lunes 23 de enero y se pide la renuncia del Presidente Anastasio Somoza Debayle. A nivel internacional, convocado por la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) se produce un paro continental de diez minutos entre unos 60 mil afiliados en memoria del periodista asesinado.
Somoza ordena el Estado de Emergencia y prohíbe las informaciones sobre la huelga general. El Sindicato de Radioperiodistas de Managua resuelve unificar criterios en la información para evitar la represión, se crean comisiones de trabajo para informar a la población a través de plazas, mercados e iglesias. El periodismo internacional a esta acción le llamó “Periodismo de Catacumbas” que duró del 31 de enero al 11 de febrero de 1978. Se crea un Comité Pro-Unificación del Periodismo Nacional integrado por las asociaciones de periodistas del Norte, Oriente, Occidente y Managua cuya misión fue la de organizar el Congreso “Pedro Joaquín Chamorro Cardenal” que crea la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN).
Manuel, participó, vivió y escribió toda esta historia. Fue honesto, íntegro, incapaz de recibir piñatas, prebendas, favores o dádivas. No permitió ni que le cambiaran la fachada de su humilde casita en el barrio Ducualí, donde nos recibía en sus sillas de metal tejidas de plástico. Renunció a la directiva del Colegio de Periodistas cuando le ofrecieron unos viáticos. Fue firme y enérgico para defender la libertad de expresión hasta el último momento de su vida.
En el libro “El periodismo en Nicaragua” del Dr. Mauricio Pallais Lacayo, se ubica el primer manuscrito publicado en Nicaragua en el año 1826 con el nombre de “El Loco” y la información era en forma de versos.
La lírica, el respeto y el buen uso del lenguaje se utilizaron por muchos años para decir la verdad, pilar fundamental del periodismo. En esos tiempos no existían universidades para enseñar Periodismo, los que ejercían esta profesión eran autodidactas o graduados de otras profesiones.
Nunca ha sido una profesión fácil, siempre ha estado expuesta a las críticas y tampoco ha sido bien pagada con algunas excepciones. Los valores morales y éticos que imperan en la persona que ejerce esta profesión le da una característica de rebelde, indomable cuando se trata de defender la libertad de expresión, de difusión, el derecho a informar y ser informado siempre con la
verdad.
Hoy el oficio está abarrotado, ocho Universidades del país ofrecen diversas carreras que han cambiado hasta el nombre de Periodismo por Comunicación Social, Filología, Comunicación y Marketing, etc, etc., creando un mercado laboral inestable, poco ordenado y con malas condiciones económicas y profesionales.
Quizá hemos llegado a un punto en el que cuanto más se habla del periodismo como profesión más se considera como un mero trabajo dócil y cómodo. Muchas veces cuesta salir del amparo de las salas de prensa y la redacción para “chancletear” la calle. Otras veces la saturación de trabajo y funciones no permite el contacto directo con la información y el periodista acaba burocratizado y sin experiencia directa de la realidad.
El deterioro de la calidad conduce a la pérdida de la credibilidad y del interés público, por tanto, es hora de ser autoexigentes y democratizar la información radicalmente.
Esto se logra respetando del periodismo tradicional las exigencias de veracidad, credibilidad, precisión y demás criterios objetivos pero también saliéndose de la agenda institucional y de la dependencia de la fuente informativa. Cuando los periodistas abren un resquicio a los políticos, pasan por encima de la profesión y sólo demandan obediencia que la ejercen a través de sus gabinetes de prensa, de las subvenciones, de la publicidad institucional o de las empresas que controlan.
UPN tiene como misión primordial defender y promover el derecho a la libertad de prensa y de expresión así como el derecho al acceso a las fuentes de información. Promover, proteger y fortalecer los derechos humanos, profesionales, económicos, sociales y culturales de sus miembros. También el de promover la responsabilidad social del periodismo, de acuerdo con los principios y normas de la ética profesional.
Su visión es la de contribuir a la formación, actualización y superación académica de sus afiliados y de difundir valores de tolerancia, respeto y de solución de las controversias por medios pacíficos, entre otros contemplados en los estatutos que la rigen.
De ahí que recogemos el legado de Manuel y su mensaje escrito en sus últimos momentos de vida:
¡POR UN PERIODISMO SIEMPRE DIGNO Y COMBATIVO!
¡ MANUEL EUGARRIOS ¡ ¡PRESENTE!